
Los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de consultoras privadas confirman que la Ley de Inocencia Fiscal no logró modificar de manera significativa el comportamiento de los ahorristas argentinos: los depósitos en dólares del sector privado crecieron de forma acotada desde su implementación a fines de 2024, y la mayor parte de los fondos en moneda extranjera continúa fuera del sistema bancario formal.
De acuerdo con el informe monetario diario del BCRA, los depósitos en moneda extranjera del sector privado se ubicaban en USD 37.044 millones al 2 de enero de 2025. Durante los meses siguientes registraron una suba gradual: al 1° de febrero alcanzaron USD 37.817 millones, y el 2 de marzo llegaron a USD 39.172 millones, uno de los niveles más altos del período. Sin embargo, al 27 de abril —último dato disponible— el stock retrocedió levemente a USD 38.967 millones.
Según relevó la agencia Bloomberg, el incremento total de los depósitos en dólares desde la puesta en marcha del programa fue inferior a USD 1.000 millones, una cifra reducida frente al universo estimado de USD 170.000 millones que permanecen fuera del circuito bancario formal.
La consultora Analytica, por su parte, señaló que "no se ve un cambio en la dinámica de los depósitos en dólares desde la promulgación de la inocencia fiscal". Según el informe de esa firma, "el crecimiento de los depósitos en dólares estuvo desacelerando de manera constante desde enero hasta marzo, donde casi no crecieron (+USD 65 millones)". Sobre abril, Analytica indicó que "se ve una nueva aceleración en el crecimiento, pero muy por debajo de los incrementos que se observaban en el contexto electoral —por encima de USD 1.000 millones mensuales— o durante los meses del blanqueo", y precisó que "esa recuperación podría ser una demanda incipiente de dólares vinculada a la caída de las tasas reales y el cierre de posiciones en pesos".

El ministro de Economía, Luis Caputo, impulsó públicamente la medida con el objetivo de que los fondos en moneda extranjera atesorados fuera del sistema bancario ingresen al circuito formal e impulsen la reactivación económica. En ese marco, afirmó: "A la Argentina le va a ir bien irremediablemente, pero la velocidad a la que crecemos es importante porque todavía hay gente que la está pasando mal". Respecto de los ahorristas que mantienen sus fondos fuera de los bancos, sostuvo: "Ustedes están perdiendo plata, tienen los dólares en sus casas, pero el que más pierde es el país". Sobre las garantías ofrecidas por la ley, el funcionario aseguró que el esquema es "a prueba de balas, a prueba de Kicillof" y que "no hay ninguna posibilidad de que nadie te haga nada, no importa lo que digan los contadores".
Bloomberg destacó que el escepticismo de los ahorristas tiene raíces en episodios históricos concretos, en particular el "corralito" de 2001, cuando el Estado restringió los retiros bancarios y convirtió depósitos en dólares a pesos, moneda que perdió el 75% de su valor en poco tiempo. Fuentes consultadas por el medio estadounidense recordaron ese antecedente: "Algunas personas todavía tienen miedo", sostuvo un comerciante de automóviles.
La evolución de los depósitos en el período analizado refleja la dificultad de revertir conductas de ahorro consolidadas a lo largo de décadas de inestabilidad financiera.